Mar 07

Deseos, promesas y efectos colaterales

Azazel En cierta ocasión leí que hay que tener cuidado con lo que se desea, pues puede ser que lo consigas. El cine y los libros se encuentran llenos de historias en las que se dan ejemplos de lo más variado. Aprovechando esta circunstancia, Isaac Asimov creo un personaje llamado Azazel, el cual era un diablillo que concedía deseos, pero que siempre provocaban algún efecto indeseado, debido a no haber previsto de antemano, todo el conjunto de consecuencias directas o laterales del deseo solicitado.

 Esto me ha venido a la mente, después de haber escuchado las promesas políticas y sus consecuencias a largo plazo. El hecho de prometer creación de empleo y realmente crearlo a base de la destrucción moral, sanitaria y económica de la mayor parte de las familias de toda una nación, no creo que valga la pena. Un deseo, originalmente debiera implicar que al final deberias ser más feliz que antes y que al finalmente, su efecto es justamente el contrario. No compensa.

 El hecho de que para conseguir algo, los efectos “colaterales” sean tan graves como para que se nos quite el deseo de conseguirlo, da mucho que pensar acerca de los deseos.

 Sea como sea, ojo con lo que se nos promete, porque puede ser que no nos guste que finalmente se cumplan esas promesas a un coste que no esperábamos.

Oct 27

Promesas electorales

Ranas  Cuando comienzan las campañas electorales ocurre con los políticos un poco como el inicio del buen tiempo para las ranas y los sapos. De pronto parece que aquellos que estaban hibernados, escondidos y apoltronados, salen de sus escondites para croar cuanto mas fuerte y mas alto, mejor.

  Las campañas, me recuerdan un poco a los anuncios televisivos. En donde un aparato televisivo, o una persona, se encuentran a una altura mas elevada para que se vean bien e intenten de esta forma validar sus opiniones.Promesas electorales

  De la misma forma que se anuncian desodorantes que hacen que las mujeres te deseen, caigan ángeles del cielo o que un tampón es tan super-absorbente que no traspasa nada. Los políticos nos dicen que ellos nos darán trabajo para todos (solo trabajo, los sueldos ya veremos si hay) y que ademas de saber como superar la crisis (que ellos mismos han ayudado a provocar), van a hacer mas estables los puestos de trabajo (de la perdida de prestación social a cambio, tampoco hablamos).

  Pero es lo que tiene la propaganda. Siempre hay gente que se la cree y gracias a ello, se pueden ganar unas elecciones e hibernar otros cuatro años gracias a un sueldo mullido y espaciosas residencias donde hibernar.

Promesas ahogantes  No hay nada más cómodo que olvidarse de las promesas realizadas, ni nada más fácil que poner excusas o desviar la atención de su cumplimiento, ya sea echando la culpa al partido saliente, a la emigración, a la crisis mundial, a la falta de apoyo e incluso, si hace falta, al vecino de al lado.

  Yo siempre he creído que el movimiento se demuestra andando y por lo tanto no me sirve aquello que dicen los políticos, sino lo que hacen. Por lo tanto, si un partido no lo deja todo mejor de lo que lo encontró, hay que probar con otro partido hasta agotar todas las opciones. Si los secretarios generales no se preocupan de limpiar a los corruptos, lagartijas y chaqueteros de su partido, no es merecedor de votos ni confianza.

  Y es que en este caso, como escribió Plutarco, “la mujer del Cesar no le basta con ser honrada, sino que ademas debe parecerlo”.