Una de caidas

caida graciosa de un perrito Es una cosa extraña, pero las personas, cuando vemos que alguien tropieza o se cae, en vez de pensar inmediatamente si se ha hecho daño, lo primero que hacemos es reírnos del batacazo, algunas veces incluso cuando se han llegado a romper huesos.

 Debido a esto mismo, cuando es uno mismo el que se cae, aunque esté llorando de dolor internamente, la rapidez con que nos levantamos y hacemos como que no ha pasado nada, para finalmente mirar a ver si nos ha visto alguien, es asombrosa.

 Nada es tan gracioso como un tropezón o una caída inesperada y artística por lo natural de la pose. Hasta el cine mudo aprovecho esta faceta extraña de los seres humanos.El ver a Charlie Chaplin poniendo la zancadilla al abusón de turno o a toda una retahíla de policías cayendo al ser arrastrados por un vehículo, dan los puntos divertidos al cine desde sus inicios.policias en cine mudo

  ¿Es la desgracia ajena lo que nos mueve a risa?

 Definitivamente no. Hay situaciones que nos conmueven en la desgracia ajena y nos provocan una fuerte empatía con las personas que sufren o pasan por una situación desagradable o dolorosa. Hay situaciones que se encuentran entre uno y otro punto. La conocida situación en que un hombre recibe un golpe en sus partes nobles, nos mueve a dos sentimientos encontrados (por lo menos a los del sexo masculino), uno a la memoria de lo doloroso que es recibir un golpe en ese lugar de la anatomía y por otro lado a la risa en entornos cómicos como por ejemplo en las comedias.

Algo pasa con Mary Para que una desgracia ajena nos resulte risible, tiene que ser absurda. La caida casi en cámara lenta de alguien montado en un vehículo, por un terraplén o unas escaleras, la broma pesada gastada por un “amigo” o familiar o incluso escenas de alguien enganchado a un anzuelo como en la película de “Algo pasa con Mary”, nos mueven a la risa fácil por lo absurdo de la circunstancia.

que hostion Hace años, tuve la curiosidad de leer un artículo en el que se hablaba de las palabras o frases que dijeron algunas personas mientras estaban cayendo con el peligro inherente y a veces con la consecuencia de algún hueso fracturado. Palabras como ¡Yeeepa!, ¡Dios mio!, ¡Adelante mis valientes!, ¡Al ataque!, “Que hostión me voy a dar” o ¡Allá que voy! fueron algunas de las que pude leer, no fueron las únicas, pero fueron las que se quedaron en mi memoria. El hecho de que eso lo diga alguien que acaba de salir disparado por encima de un manillar de bicicleta y que aún no haya caído al suelo, o que sea alguien que se desliza por la nieve hacia un árbol o que haya perdido el control de su motocicleta, le dan ese toque absurdo del que hablaba y que definitivamente nos hacen sonreír ante una situación peligrosa de desgracia ajena.

Medición por comparación

comparacion salarios  Las personas solemos guiarnos en cualquier cosa por comparación con otra cosa conocida. El sueldo de alguien será alto o bajo en comparación al de las personas que conozca o con las cuales se relacione. Una casa será grande o pequeña al compararla a la de nuestros amigos o conocidos. El precio de algo será barato o caro en comparación a otras cosas que podamos comprar con el mismo dinero.

  El cambio al euro ha provocado que muchas personas que eran ya mayores, cuando se realizo la conversion, al decirles un precio en euros, tengan que convertirlo a pesetas para saber como es de cara una cosa. Este problema no lo tienen aquellos nacidos veinte o menos años antes que el euro, porque ellos ya comparan todas las cosas por su precio en euros. También aquellos que venden productos han asimilado la comparación en euros, pero aquellos que compran solo ocasionalmente, les cuesta comparar las cantidades grandes cuando son dadas en euros.euros

  Esta forma de darle valor a las cosas, es precisamente la que desvirtúa de alguna manera la perspectiva de las personas que ganan más dinero con respecto a como afectan medidas de recorte a aquellos que tienen menos. Su comparación se basa en aquellos que conocen y al preguntarse si pueden pasar con menos, la respuesta es que si.

  El hecho que haya un limite mínimo que no se puede rebajar, no lo contemplan, porque ellos y sus conocidos no se han acercado ni por asomo a ese límite. Por ello no pueden entender que cuando se pide a los demas que se ajusten el cinturon, haya personas que se rebelen contra un ajuste que no pueden realizar a no ser que pudieran vivir sin comer, sin vestirse, sin lavarse y casi casi sin respirar.

  Es lamentable que no se tenga un poco de empatia y se intente comprender la posicion de los más desfavorecidos. Lamentablemente, en estos casos, aquello del “busque y compare…” no sirve de mucho.

¿Somos la personas buenas por naturaleza?

unidad En estos tiempos en los que vivimos, viene a mi mente una pregunta que ha sido hecha y contestada de formas muy diferentes a lo largo de los años…

 -¿Somos la personas buenas por naturaleza?

 Las contestaciones han sido de lo mas diversas, desde la opinión de que “el hombre es un lobo para el hombre”, a la muletilla de “todo el mundo es bueno”, más conocida en su acepción “to er mundo e güeno” e inmortalizada en película de Manuel Summers.pelicula summers

 Al vivir en sociedad, es inevitable que la mayoría de nosotros aportemos algo al conjunto de la sociedad, de forma que todos nos beneficiamos de lo de los demás y a la vez, los demás se benefician de lo nuestro. No puede haber mesa sin carpintero, ni ebanista sin leñador.

 Eso no evita que, como en cualquier sociedad, existan unos elementos parásitos que se aprovechen del trabajo de los demás. Pero también ocurre, como en cualquier grupo viviente, que los parásitos no pueden exceder una determinada cantidad, ni pueden ser tan dañinos que hagan enfermar o maten al huésped del que se alimentan, pues ello conlleva la desaparición del propio parásito.

Ayudas humanitarias La regla común a la mayoría de personas, es que por iniciativa propia suelan ayudar a aquellos que lo necesitan, pero una reiterada petición de ayuda en los medios para un montón de causas diferentes, hacen que muchas personas se vuelvan menos empáticas al dolor ajeno.

 Muchos de los organismos que viven en nuestro interior, pueden seguir haciéndolo debido a que no nos dañan demasiado, en nuestro intestino, en nuestra boca e incluso en nuestros parpados, habitan diferentes organismos que se alimentan gracias a nosotros, pero nos permiten seguir viviendo para que sigamos alimentándolos.impuestos internos

 Si hay más personas en política y administración publica, de la que los trabajadores pueden mantener, o si gastan mas dinero del que se les suministra, acaban convirtiéndose en elementos dañinos para la sociedad a la que pretenden servir.

 Los impuestos deben dedicarse para mantener la salud de los enfermos, las personas que ya se han jubilado después de su vida de trabajo y para asegurarse que todas las personas tienen cubiertas sus necesidades básicas, alimentación, salud, vivienda, etc. Con ello demostramos nuestra conciencia social y con ello, parte de lo que podríamos definir como bondad.

 Pero a pesar de estas conjeturas, me sigo preguntando lo mismo… ¿Somos buenos por naturaleza?.