Neolenguas

Neolenguas Cada vez más, empresas, banca, gobiernos y hasta cualquier mindundi con un mínimo de poder, usa la neolengua propia de este mundo globalizado en época de carencias para decir lo contrario de lo que la palabra indica. El uso de palabras como radical, rescate, antisistema, desaceleración, etc. nos demuestra cuan profundamente hemos asimilado y situado esas palabras en un lugar mental en el que no debieran estar.

Desaceleracion Decir “Desaceleración” económica seria decir que se sigue ganando el suficiente dinero para no despedir a nadie, pero se tienen menos beneficios que en épocas pasadas. ¿Es esto lo que ocurrió?… ¡No!. Lo que ocurrió fue un frenazo en la economía y una marcha atrás (graficas descendentes para ser más visuales). La marcha atrás supone el inicio de los despidos y la bajada de las prestaciones y salarios.

 Decir “Rescate” a un préstamo es de juzgado de guardia y si encima el dinero es solo para la banca y ello conlleva que cada persona tendremos que aflojar de nuestro bolsillo casi 6.000 euros para pagar ese dinero, finalmente merecerían una condena de cárcel por cien años y un día.prestamo o rescate

 Hacer creer a la gente que “Antisistema” es malo y que es alguien que se dedica a romperlo todo, lo han sabido hacer bien, pero esa palabra simplemente significa que está en contra del sistema actual, es decir, de cómo se hacen y han hecho las cosas. Si se piensa fríamente, más del 80% de las personas hoy en día, somos antisistema, con lo cual no puede ser tan malo si la mayoría lo somos.

Rajoy radical Identificar “Radical” con terrorismo extremo o el diablo, también han sabido montarlo muy bien. Las primeras acepciones según la RAE (Real Academia Española), hacen referencia a la raíz y el origen, es decir, alguien tradicional puede ser radical, pero también alguien que no quiere dar su brazo a torcer o es intransigente (caso del gobierno) y al mismo tiempo de aquel que quiere profundas reformas en sentido democrático. Como se puede ver, casi se puede aplicar a todos, porque en ningún lugar especifica que sea o tenga que ser violento.

 Lo malo es que lo que pensamos cuando nos hablan, genera actitudes que favorecen su forma de orientarnos como masa de personas y acabamos con una madeja mental de tal calibre que hace buena una celebre frase de Don José Ortega y Gasset: “No sabemos lo que nos pasa y eso es precisamente lo que nos pasa”.