Deseos, promesas y efectos colaterales

Azazel En cierta ocasión leí que hay que tener cuidado con lo que se desea, pues puede ser que lo consigas. El cine y los libros se encuentran llenos de historias en las que se dan ejemplos de lo más variado. Aprovechando esta circunstancia, Isaac Asimov creo un personaje llamado Azazel, el cual era un diablillo que concedía deseos, pero que siempre provocaban algún efecto indeseado, debido a no haber previsto de antemano, todo el conjunto de consecuencias directas o laterales del deseo solicitado.

 Esto me ha venido a la mente, después de haber escuchado las promesas políticas y sus consecuencias a largo plazo. El hecho de prometer creación de empleo y realmente crearlo a base de la destrucción moral, sanitaria y económica de la mayor parte de las familias de toda una nación, no creo que valga la pena. Un deseo, originalmente debiera implicar que al final deberias ser más feliz que antes y que al finalmente, su efecto es justamente el contrario. No compensa.

 El hecho de que para conseguir algo, los efectos “colaterales” sean tan graves como para que se nos quite el deseo de conseguirlo, da mucho que pensar acerca de los deseos.

 Sea como sea, ojo con lo que se nos promete, porque puede ser que no nos guste que finalmente se cumplan esas promesas a un coste que no esperábamos.

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